Viajar con perros

Nuestro viaje a Alicante.

Antes de empezar, me gustaría aclarar que este viaje fue pensado para desconectar un poco de todo. No quisimos hacer mucho turismo porque a parte de ir muy poquitos días, hacía un calor terrible, así que más bien está pensado para quienes quieran un viaje sencillo, económico y que sirva para desconectar, conocer lugares nuevos y salir un poco de la rutina junto a su mascota. También tiene que gustaros mucho conducir porque fuimos a sitios que incluso estaban como a una hora de distancia en coche. En cuanto a la comida, la mayoría de veces llevábamos una neverita con cositas que comprábamos en cualquier supermercado.

Alojamiento: Hotel Caseta Nova.

Lo primero que hicimos fue buscar un alojamiento que cumpliese tres condiciones: Que fuese económico, que estuviese alejado en la naturaleza y que admitiese animales. El hotel Caseta Nova era perfecto para esto, además Booking nos daba la opción de cancelar la reserva de manera gratuita, lo que nos daba cierta tranquilidad dado los tiempos que corren ahora.

Sólo tengo buenas palabras para este hotel. Nos trataron genial desde el primer momento, pero sobre todo, a Arwen, a quien nada más llegar le ofrecieron un remojón con la manguera para que estuviese fresquita.

La decoración del hotel era preciosa, entre rústica y antigua, pero lo que más me gustó fue nuestra habitación, era bastante amplia, siempre olía muy bien y tenía sobre la cama un enorme cuadro de un ángel, del cual quedé prendada. Teníamos una ventana que daba a un enorme estanque que tenía el hotel, donde varios pececillos y pájaros convivían en paz.

Además, esto ya tirando a lo personal, me pareció un gesto muy tierno que en un hotel como éste tuviesen una familia de gatitos alrededor a los cuales alimentaban. En mi opinión les da una imagen muy bonita, ya que se ve que realmente los animales son bien recibidos allí.

Primer día: Caleta Dels Gossets.

El mismo día que llegamos fuimos a está preciosa playa canina y… Me encantó. Leí muchas quejas de ella en internet y ésto me hizo ir un poco desanimada pero lo cierto es que al llegar me encontré con una playa maravillosa, igual será porque yo ya venía enamorada de las playas alicantinas, ya que no era la primera vez que visitábamos está hermosa provincia, pero lo cierto es que era un pequeño paraíso perruno.

Se trataba de una pequeña cala (tal vez el único fallo que le veo es que era demasiado pequeñita) así que obviamente es una zona rocosa, pero cuando te metes en el agua, no solo descubres que es de estas playas que puedes caminar y caminar, y aún estando lejos de la orilla haces pie, si no que además, el arena es muy finita y lo que viene a ser dentro del agua apenas hay una piedra. Arwen disfrutó como una enana, y claro, con esas aguas tan cálidas que tiene Alicante, pues nos quedamos hasta la noche.

La playa cuenta con un bonito chiringuito donde puedes estar con tu perro sin problema, y lo que más me gustó es que controlaban que cada perro tuviese sus vacunas al día, eso en mi opinión es un aporte de tranquilidad extra. Así que sí, amigos, llevaros la cartilla si vais a esta playa, aunque con nosotros bastó que le leyesen el chip, pero había quiénes al no llevarla encima tuvieron que llamar a su centro veterinario.

Segundo día: Playa Campello, Parque Canalejas y Autocine El Sur.

Nuestro segundo día en Alicante era terriblemente caluroso, así que quisimos disfrutar de otra playa canina de la cual había oído hablar muy bien, la playa canina Campello, desafortunadamente, no estuvimos mucho tiempo, pues pese a parecerme un lugar precioso, también tengo que decir que era realmente incómodo.

Es una playa muy bonita, pequeña y rocosa, pero tenía su encanto. El problema era cuando te metías en al agua, ya que era todo rocas, y dudo que realmente se pueda disfrutar del baño sin llevar unos buenos escarpines (que afortunadamente yo los llevaba) además no había apenas zonas profundas y para que el agua te cubriese había que agacharse un poquito. Por supuesto el hecho de nadar en sus aguas era impensable.

Si quieres pasear a tu perro y que éste se refresque, darte un pequeño remojón y echar unas fotos preciosas, esta playa es ideal, pero no la recomendaría para echar el día.

Finalmente volvimos a Caleta Dels Gossets, de la que quedamos prendados desde el principio.

Por la tarde, nos apetecía descansar y tomar algo antes de poner rumbo al autocine, así que fuimos al parque Canalejas. Me enamoré de dos estatuas preciosas de unos lobos, y no pude evitar fotografíar a Arwen al lado de una de ellas, además por allí habían unos puestecitos «hippies» muy bonitos, así que aprovechamos para echar un vistazo e hicimos una parada para tomar algo. Me llamó la atención que había chocolaterías de diferentes marcas, así que nos decantamos por una chocolatería Valor, que además tenían unos chocolates fresquitos deliciosos.

Ya entrando la noche fuimos al Autocine El Sur, la decisión de venir aquí fue sencilla: Nunca habíamos estado en un autocine, y menos con Arwen. La experiencia fue muy bonita, me recordaba a una de esas películas de los 80 donde la parejita ven una película desde el coche, además, a mi que me gusta tanto la música, que me pusieran canciones de Tina Turner o Cindy Lauper mientras esperábamos la película fue una pasada, es como si, tras cruzar la puerta de este sitio, hubiésemos viajado en el tiempo.

Arwen se portó genial y la verdad es que fue una experiencia agradable, pero hubo dos detalles que no me gustaron demasiado: El primero es que en la hamburguesería del autocine solo tenían un bocadillo de tortilla de patatas como opción vegetariana, y nada vegano, por lo tanto no tuve mucho donde elegir, por otro lado, piden que si vas a ver la película fuera de tu coche (ya que puedes poner unas sillitas al lado) tengas tu mascarilla, y lo vi genial, el problema es que había muy poco control, pues algunos trabajadores que pasaban por allí los veían y apenas les decían nada. Quitando esto, nos lo pasamos bastante bien y es un sitio que recomendamos mucho si quieres ver una película al aire libre junto a tu colega peludo.

Tercer y último día: Castell de Guadalest y Trust Resort.

Este, sin duda alguna, fue mi día favorito. Castell de Guadalest es un pueblito perdido entre las montañas realmente mágico. Me sorprendió muchísimo, no solo por sus hermosas vistas, si no porque además era más dog-friendly de lo que creíamos. Nos dejaron entrar a absolutamente todas las tiendas con Arwen, y me dijeron que también podíamos entrar con ella a los museos.

Hay una amplia zona de aparcamiento donde por dos euros puedes dejar tu coche todo el día y a la entrada del pueblo hay un puestecito bastante mono donde venden productos de la zona a buen precio. Nosotros nos llevamos un tarrito de mermelada de mango que sabe a gloria.

En cuanto a la piscina de Trust Resort Canino, fue una experiencia inolvidable, pero como quiero daros todos los detalles de este sitio, he escrito una entrada solo para ello, así que si estáis interesados, pinchad en el siguiente botón:

Y este fue nuestro viaje, espero que os haya gustado. Si visitais algunos de los sitios mencionados anteriormente, me encantaría que me lo hicieseis saber y que me etiqueteis en vuestras fotos de Instagram, el nuestro es @arwenthewatercollie.

¡Hasta pronto cosas GUAUpas!